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Relaciones personales

Consejos sobre relaciones personales, amistad, amor, habilidades sociales, autoestima, sentimientos, autosuperación y mucho más…

Amor y matemáticas

Que el amor es cuestión, en gran medida, de química, es algo que, quien más quien menos ya tiene asumido. Pero el amor no es sólo cuestión de química. Al parecer, y según distintos estudios, que la simple atracción cuaje en algo más que en un quiero y no puedo depende, en gran medida, de la ciencia matemática. Amor y matemática, así, irían unidos en un binomio que ha sido estudiado por diferentes científicos.

Amor y química: un binomio más allá de las baladas

Sí: nuestra visión del amor está mediatizada por la concepción romántica que del mismo ha imperado en nuestra cultura. Y, sin embargo, si hemos de ser científicamente estrictos a la hora de analizar el proceso mediante el cual dos personas deciden unirse sexualmente y el mismo proceso de la unión en sí, debemos fijar nuestra vista más allá de lo que nos cuentan las baladas, los novelones románticos y las películas para clavarla en lo que, a nivel celular, sucede en nuestro organismo. Y es que el amor es, también, cuestión de química.

¿Cómo saber si una chica está interesada en nosotros?

En esto de la seducción (como en toda interacción humana que dependa en gran parte de la reacción que pueda tener una persona que no somos nosotros) no hay nada seguro. En cierto modo, siempre avanzamos por un terreno en el que podemos encontrar una mina enterrada que, de golpe y porrazo, hace saltar por los aires toda nuestra esperanza de éxito. Para no arriesgarse en vano hay que prestar atención a las reacciones de la persona a la que queremos seducir e intentar interpretar correctamente esas reacciones.

El riesgo de la sextorsión

Las nuevas tecnologías han traído nuevos delitos. Uno de estos delitos es lo que se conoce con el nombre de sextorsión. La sextorsión ha sido fruto de la expansión de un fenómeno que se ha convertido en algo habitual. Ese fenómeno es el cibersexo, es decir, el intercambio entre dos usuarios de internet u otros medios sociales de comunicación (por ejemplo, el whatsapp) de imágenes, texto o audio con alto contenido sexual.

Las chicas con mochila

Hasta que no llegas a una cita no puedes saber si la persona que acude a la misma contigo viene libre de mochila o no. Seguramente, si la posee, será algo que no quiera poner sobre la mesa de buenas a primeras. Publicitar la existencia de la mochila antes de una cita es una de las mejores maneras de conseguir que esa cita no llegue nunca a celebrarse. Por eso la mochila se esconde: para no ahuyentar al otro.

Tipos de chicas

Ya lo sabes: realizar cualquier tipo de generalización implica correr el riesgo de caer en la simplicidad. Que cada persona es un mundo es algo que se ha proclamado una y mil veces. Incluso se ha llegado a decir que algunas personas son varios mundos. Que eso sea así no significa que no puedan comprobarse alguna serie de características que, por ser comunes a diversas mujeres, sirvan para englobarlas en una especie de grupo que de alguna manera las defina. Una de esas características podría ser la de la voluntad de establecerse y sentar la cabeza con mayor o menor rapidez.

Amor y amistad

Hay dos tipos de chicos en lo que respecta a las citas. El primero tipo es el hombre de los chicos y el segundo el hombre de las chicas. ¿Qué queremos decir con esto? Simplemente, que, si excluimos el interés sexual y éste no interviene en la motivación de la cita, hay hombres a los que les gusta quedar con hombres y hombres a los que les gusta quedar con mujeres.

Encajar el rechazo

Entre los conceptos que el aprendiz de seductor tiene que tener siempre presente hay uno que adquiere especial relevancia por la influencia que puede tener o no sobre su nivel de autoestima. Ese concepto tiene que ver con el rechazo y con su nivel de relación con la propia personalidad del seductor. El rechazo acostumbra a tener más que ver con la persona que rechaza que con la que es rechazada. Dice más de la personalidad de la primera que de la de la segunda. Por eso hay que relativizar su importancia e intentar disminuir sus efectos secundarios.

Los silencios incómodos

Un silencio puede retumbar en medio de una conversación mucho más que un vocerío. Y puede resultar igual de molesto. O más. En una conversación, y más si esa conversación es una conversación que encierra en sus entrañas una finalidad seductora, un silencio es una traba a vencer, un hueco que hay que rellenar, un socavón que hay que esquivar para que no acabemos rompiéndole el fémur a nuestra voluntad ligona.