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Usos sociales de ayer y de hoy

Éste ya no es el mundo de nuestros abuelos. En aquellos tiempos, las barreras que separaban a las personas dentro de un mismo espacio geográfico eran las barreras de clase. Difícil que un obrero hijo de una familia con antecedentes anarquistas pudiera aspirar a la mano de la hija de un empresario. Eso, en cierto modo, no ha cambiado demasiado desde el tiempo de nuestros abuelos. Si somos sinceros, y aunque de vez en cuando pueda sonar la flauta de que un jugador de balonmano se case con una infanta o una presentadora del telediario acabe convirtiéndose en reina, parece improbable que el hijo de una costurera de Inditex pueda aspirar a convertirse en el esposo de la hija de Amancio Ortega. Y es que, después de todo, la extravagancia social es algo históricamente tan substancial a la nobleza como ajeno a la burguesía, por alta y acomodada que ésta sea. La monarquía, al fin y al cabo, es fruto tanto de un devenir histórico como de un ideal. La burguesía, por el contrario y por alta que sea, es fruto, simple y llanamente, de una cuenta de resultados. Y las cuentas de resultados y los balances contables no saben de ideales. Por eso casan mal con matrimonios interclasistas.

En la actualidad, sin embargo, las barreras que pueden separar a un hombre y a una mujer en el seno de una misma sociedad (pongamos la nuestra) no son sólo barreras de carácter clasista o económicas. Las barreras, ahora, pueden ser, también, culturales. Nuestros abuelos, si querían conquistar a una mujer, sabían dentro de qué coordenadas debían moverse. Con casi absoluta seguridad, aquella mujer (que pertenecía, además, a su misma clase social) había “mamado” la misma cultura que él. Él sabía, pues, cómo debía dirigirse a ella, cómo debía hablarle y, sobre todo, cómo debía saludarla.

En nuestra sociedad actual, eso no es tan sencillo. Para empezar, estamos en un mundo en el que múltiples culturas conviven en el mismo espacio geográfico. Para seguir, somos una sociedad en la que cada vez es más común desplazarnos a otros países y visitar otras culturas. Y, ¿quién nos dice que no vamos a querer ligar con una mujer de otro país?, ¿quién pondría la mano en el fuego afirmando que no va a querer conquistar a una mujer de otra cultura?

Por eso es importante saber cómo debemos saludar a una mujer de otra cultura, cómo debemos dirigirnos a ella y cómo debemos tratarla al encontrarnos con ella. Los estadounidenses han forjado un término lingüístico, “awkward”, que sirve para hacer referencia a todo contacto incómodo o situación que les cause una cierta incomodidad. En este post vamos a señalar qué está bien visto y qué no en distintos países a la hora de saludarse. Atendiendo a eso podrás evitar el meter la pata a la hora de saludar a esa mujer a la que quieres conquistar y que, cosas de la vida, ha nacido en países como Estados Unidos, China, Brasil, Tailandia, Argentina o India, entre otros.

Maneras de saludar en según qué países

  • Estados Unidos. Si conoces a una estadounidense, no beses su mejilla. Si poco a poco el beso en la mejilla al saludarse se va introduciendo entre los usos sociales de este país es porque Estados Unidos es un país marcadamente multicultural y, poco a poco, los usos de culturas no anglosajonas están, en cierto modo, haciendo variar los usos sociales de la cultura anglosajona en Estados Unidos. Aun así, el beso en la mejilla sólo está reservado en los USA para gente muy cercana.
  • China. ¿Te gusta esa mujer china a la que has conocido? Pues cuidado con dirigirte a ella dándole un beso en la mejilla. En su país no está socialmente aceptado el saludarse así. Es más: durante los años 70 y 80, en China, la pareja que fuera sorprendida besándose públicamente podía ser condenada a participar en cursos de información o, incluso, a penas de prisión. El riesgo de no saber cómo saludar a una mujer de otro país o cultura es ése: que infrinjamos alguna norma no sólo cultural, sino también legal, única y exclusivamente por ignorancia. Pero, como suele decirse, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.
  • Brasil. No tengas miedo a besar a una mujer brasileña cuando te la presenten. El beso como forma de saludo está extendido con diversas variantes en todo el país. Dichas variantes hacen referencia al número de besos que se intercambian las personas durante el saludo. Las personas de São Paulo, por ejemplo, se saludan sólo con un beso. Las de Río, por el contrario, se saludan con dos, uno en cada mejilla.
  • Tailandia. No. Quítatelo de la cabeza. Tailandia no es ese país tan liberal que podías imaginar debido a todo lo que se cuenta sobre el turismo sexual y sobre los espectáculos que para turistas se ofrecen en muchos rincones de él. Los tailandeses y las tailandesas son, fundamental y básicamente, personas conservadoras. Si deseas ligar con una tailandesa no te lances de buenas a primeras a besarla en la mejilla. Socialmente no está permitido tocarse durante el saludo. ¿Cómo deberías saludar, pues, a una tailandesa? Realizando el “wai”, ese saludo de inspiración budista que consiste en llevarse las manos al pecho mientras se inclina la cabeza.
  • India. No beses nunca a una india. Ni en las películas de Bollywood se besan los hombres y las mujeres indias entre sí. El beso es un acto íntimo y privado. Cuando en esos films (siempre relacionados de un modo u otro con las relaciones sentimentales) se va a producir un beso, el director opta por el fundido a negro como recurso expresivo. En algunos casos, incluso, la cámara gira hacia otra dirección para mostrar ¡dos flores que se inclinan la una hacia la otra!

Sí podrás besar para saludar, sin embargo, a las mujeres argentinas (el beso en la mejilla como forma de saludo es en Argentina tan común a mujeres como a hombres), las etíopes (acostumbran a saludarse con más de tres besos aunque el beso en la boca en público está muy mal visto) o las francesas (el número de besos cambia según la región: dos en París, tres en el sur y cuatro en Turballe, en el oeste). Los rusos y las rusas son también bastante proclives al beso. Los tres besos en la mejilla son bastante habituales y todos hemos visto en alguna ocasión la imagen de líderes de la extinta Unión Soviética besándose en la boca.

Quienes, por el contrario, han erradicado el beso como forma de saludo son los alemanes. Si quieres quedar bien con una alemana, salúdala dándole la mano. Los alemanes han excluido el besarse del ámbito social argumentando que, así, no devalúan al mismo como prueba de afecto y amor.

Conociendo las peculiaridades culturales de cada país de los que te hemos hablado podrás, en caso de encapricharte de alguna mujer perteneciente a alguno de ellos, atinar en el modo de saludarla para, así, no perder en el minuto uno de vuestro encuentro toda posibilidad de conquistarla. Lo que suceda después, ya lo sabes, dependerá de otros múltiples factores. Pero empezar con buen pie siempre será mejor, sin duda, que empezar tropezando.


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