El hecho de intentar ligar es, para muchas personas, un generador de miedo y ansiedad. Para evitar esas sensaciones, el ser humano echa mano de un recurso psicológico que le evita el tener que enfrentarse a esos sentimientos. El recurso consiste en instalarse en un estado mental en el que los riesgos a ser zarandeado por el miedo o la ansiedad se minimizan al máximo y en el que la rutina determina todo comportamiento. A ese estado mental en el que la persona, por decirlo de algún modo, se comporta como si hubiera activado para sí una especie de «piloto automático» se le llama zona de confort.

Dentro de la zona de confort el ser humano encuentra lo conocido, lo que no le plantea ningún reto, lo que le hace sentir seguro. La persona, dentro de esa zona de confort, siente una especie de bienestar que, digámoslo ya, es un bienestar falso o, cuanto menos, un bienestar de apariencia bondadosa pero de esencia dañina. Y es que instalarse en ese espacio mental implica eludir incertidumbres e inseguridades, sí, pero también implica cerrarse la puerta del crecimiento personal y a aprender e interiorizar nuevas conductas que, de una manera u otra, nos permitan, a medio o a largo plazo, alcanzar objetivos que ahora, quizás, no nos atrevemos ni a soñar y que, sin duda, podrían ayudar a hacernos más felices y a sentirnos más satisfechos tanto con nosotros mismos como con nuestra trayectoria vital.

Vivir en la zona de confort implica vivir, en mayor o menor grado, en un estado continuo de desmotivación. Eso, tarde o temprano, acaba provocando que la persona acabe padeciendo la desagradable sensación de sentirse aislada de la sociedad, sola, y esto, a la larga, puede traducirse en una palabra ciertamente peligrosa que sirve para nombrar una ciénaga emocional de la que resulta muy difícil salir: depresión. Así, tanto para eludir esa ciénaga como para alcanzar muchos objetivos en la vida y, por supuesto, también para ligar, es necesario escapar a esa trampa edulcorada que nos pone la rutina. Para alcanzar esos objetivos, crecer como personas y eludir el riesgo de sentirnos solos y deprimidos es obligatorio, sí o sí, salir de la zona de confort, escapar de ella

Motivos para escapar de la zona de confort

Son muchos los motivos que convierten en una necesidad perentoria el hecho de escapar de la zona de confort. Entre dichos motivos podemos destacar los siguientes:

  • Salir de la zona de confort nos hará más fuertes como personas. Enfrentarse al miedo es el único modo de superarlo. Una vez vencido ese miedo y dominada esa ansiedad que nos ha hecho recluirnos en nuestra zona de confort, nos sentiremos más orgullosos de nosotros mismos, más seguros de nuestra valía, con una autoconfianza mayor. Y, no lo olvidemos nunca, la autoconfianza es fundamental para ligar.
  • Escapar a la zona de confort nos permitirá ser más creativos. Es algo que está demostrado por muchos estudios. Quien se enfrenta al reto, por ejemplo, de marchar a estudiar al extranjero acostumbra a ser más creativo que aquella persona que se queda estudiando en el mismo país. Y la persona creativa es, sin duda, más atractiva que aquella que no lo es. Y eso es así, también, a la hora de ligar.
  • El huir de las trampas que nos tiende la zona de confort nos permitirá seguir con nuestro desarrollo personal, algo que solo conseguiremos si, dando un paso adelante, nos autoexploramos y nos decidimos a experimentar.
  • Podremos conocer a nuevas personas y, ¿quién lo pone en duda?, conocer a gente nueva siempre es la mejor manera de abrirse nuevas puertas a la hora de ligar.

Consejos para salir de la zona de confort

Una vez vistos los motivos que deben impulsarnos a huir de la zona de confort y a emprender caminos conductuales que se aparten de la rutina, debemos saber cómo hacerlo. Y es que, como todo lo que tiene que ver con nuestra manera de afrontar la vida y nuestra manera de comportarnos, es más fácil teorizar y hablar sobre cómo salir de la zona de confort que hacerlo. Pese a todo, queremos dejar aquí una serie de consejos básicos que quizás puedan servir a aquellas personas que, instaladas en esa zona en la que, viviendo en la apatía más absoluta, se evitan riesgos, miedos y ansiedades, deseen salir de ella.

Entre los consejos para salir de la zona de confort queremos destacar los siguientes:

  • Desafíate a ti mismo y da lo mejor de ti en todo momento. Para ello, sin duda, es necesario padecer un poco de ansiedad. De hecho, los grandes campeones en los deportes de élite, por ejemplo, deben padecer esas dosis de ansiedad para mejorar y alcanzar niveles más altos de profesionalidad y éxito. Si pensar en la palabra ansiedad te acongoja, convierte dicha palabra en emoción.
  • Actúa de manera contraria a como te parece que sería tu forma natural de actuar. Debes forzar tu comportamiento. En cierto modo lo que debes hacer para salir de la zona de confort es traicionar, hasta cierto punto, tu manera de hacer las cosas.
  • Busca cambios materiales en lo que te rodea. Salir de la zona de confort es, también, cambiar la forma de vestir, de tener decorada tu habitación o tu casa, de ir a unos locales de ocio y no a otros. Introducir cambios en todos esos aspectos te ayudará en gran medida a convertirte en otro.
  • Piensa en las excusas que te vas a poner y anticípate a ellas para desarticularlas.
  • Oblígate a conocer a gente nueva.
  • Busca el apoyo de amigos y familiares para, en mayor o menor grado, cooperen en tus cambios.
  • Busca apoyo en las técnicas de meditación.

Siguiendo todos estos consejos nos resultará más fácil salir de nuestra zona de confort. Y es que, tengámoslo siempre presente, hay que arriesgarse a equivocarse porque el riesgo es, en muchas ocasiones, la mano que abre la puerta del triunfo.