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De las celestinas a las páginas de citas

Si esta sección tiene algún sentido ese sentido radica en que puedas encontrar una serie de ideas y propuestas que, llegado el momento, te ayuden a ligar con una persona. En más de un artículo hemos venido repitiendo una serie de normas que deben cumplirse en todo ritual de seducción. El seguimiento de dichas normas no garantiza, por supuesto, que el ritual seductor resulte exitoso. Eso no debe desanimarte. La tarea del ligón podría compararse a la del delantero centro en un equipo de fútbol. No siempre que se chuta la pelota ésta acaba en la red. El gol llega cuando llega. Cuanto más te ejercites, más mejorarás tu técnica y cuanto mejor sea ésta, más fácil te resultará marcarlo.

Se suele hablar de la angustia del delantero centro que jornada tras jornada se enfrenta al fantasma de la sequía goleadora. Al aprendiz de ligón que no puede ligar le puede pasar lo mismo. El no ver puerta durante mucho tiempo puede mermar su autoestima y con la autoestima baja las mujeres se ven más inaccesibles y las porterías más pequeñas.

Históricamente ha sido de este tipo de voluntariosos pero fracasados seductores de quienes se ha servido una figura que, con sus características propias, ha figurado en muchas culturas: la casamentera. La casamentera es aquella persona aficionada a arreglar y concertar bodas. La casamentera o celestina española es la equivalente de la khattaba musulmana, la shadjente judía o las meipo chinas. Unas y otras, personas encargadas de hacer que dos personas se conozcan y, poco a poco, vayan estrechando unos lazos que las conduzcan hacia una relación de pareja.

Las casamenteras son, en el fondo, las precedentes más directas de las páginas de contacto que, en internet, intentan que se establezca comunicación entre dos personas para que entre ellas “se apañen” de la manera que mejor les convenga. En la mayor parte de los casos, estas páginas de citas son páginas gratuitas que se financian gracias a la publicidad. En las menos, el servicio de casamenteras que prestan estas páginas se pagan. Y en algún que otro caso se paga a un precio ciertamente al alcance de no todos los bolsillos y de no todos los seductores frustrados.

El caso de Ivy International

Una de las agencias casamenteras más exclusivas del mundo es Ivy International. Fundada por Inga Verbeeck, quien se define a sí misma como “matchmacker”, Ivy International establece una tarifa de 10.000 euros anuales para toda aquella persona que quiera utilizar sus servicios casamenteros. Por esos diez mil euros Ivy International garantiza ocho encuentros anuales con personas que, geográficamente, estén próximas al cliente.

Esta no es la única tarifa que Ivy International pone al alcance de sus clientes. La tarifa Executive, por ejemplo, obliga a un pago de inscripción de 10.000 euros y a una cuota de 15.000 euros anuales. La tarifa Premium es, por su parte, la más exclusiva de la que dispone Ivy International. Esta tarifa Premium, diseñada a la medida de los clientes más exclusivos, exige el pago de una cuota de 50.000 euros. Una vez pagada esa cuota, la tarea de buscar parejas que cuadren a la personalidad y a los gustos del cliente será una tarea desempeñada por asesores de imagen, psicólogos y expertos en sexología que, lógicamente, emplearán métodos muy alejados de los que usaran las viejas celestinas. Ni ungüentos ni filtros ni pócimas extrañas.

Ivy International tiene sucursales en Nueva York, París, Dubai, Milán, Berlín, Amsterdam, Ginebra, Londres, Hong Kong, Mónaco, Marbella y Barcelona, entre otros destinos. A estas agencias acude un tipo de cliente que, al decir de Inga Verbeeck, es muy prototípico: hombres o mujeres que han conseguido grandes logros profesionales, personas muy ocupadas que han tenido que apartar su vida privada para triunfar y que, no disponiendo de tiempo para andar a la caza de conquistas, son al mismo tiempo personas muy exigentes. Lo han sido con ellos mismos para llegar donde han llegado y, por supuesto, lo van a ser con la persona que comparta su vida. Esa persona que Ivy les consiga debe encajar en su mundo.

Para conocer todos los datos que ayuden a localizar una pareja adecuada es fundamental la entrevista que se mantenga con el cliente. Las características, las expectativas y las necesidades del cliente deberán aflorar en esa conversación. Conocer sus hobbies es, también, importante a la hora de conseguirle una pareja.

Una vez que se tiene una candidata se facilita una vía de contacto segura, sin filtraciones a la prensa. Ese contacto se establece en un lugar seguro. Establecido, hay que dejar que la magia actúe. Evitar a los o a las cazafortunas, a esas personas que van en busca del braguetazo, es una de las tareas más delicadas y decisivas a la que debe enfrentarse el equipo de Ivy International. Para evitarlo, una de las medidas más efectivas es la de cobrar tanto a hombres como a mujeres. Esto, que no sucede en otras páginas de contacto, ayuda a colocar un filtro. En Ivy International, el 53% de los clientes son mujeres. Entre éstas predominan las mujeres solteras. En el grupo de los hombres, por su parte, predominan los hombres divorciados.

Imaginamos que la opción de Ivy International no es la que tú habías soñado para poner fin a tu sequía seductora y tampoco la más accesible, pero no está mal dejarla anotada en un rinconcito de la memoria. ¿Quién sabe si un día la vida no te sorprende convirtiéndote en millonario? La Lotería y la Primitiva hacen milagros y convierte en millonarios a quien un día antes sólo era un honrado mecánico, un esforzado vendedor ambulante o un parado a punto de agotar la prestación por desempleo. Hasta que ese momento llegue, sin embargo, nosotros te aconsejamos que no desistas de tus empeños seductores. Insistir es vencer. Pon en práctica nuestros consejos y no desesperes. Tarde o temprano encontrarás a una persona con la que compartir tu día a día.


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