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Nicol Vega nos presenta este artículo.

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El alivio de descargar la responsabilidad

Una de las tendencias generalizadas en el ser humano desde los albores de los tiempos es la de echar mano del azar o de la intervención de entidades sobrenaturales para explicar determinados acontecimientos. A dicha tendencia hay que responsabilizar, para lo bueno y para lo malo, del nacimiento de todas las religiones del mundo. Entregar al dios de turno la responsabilidad sobre lo que nos sucede es, muchos filósofos lo han señalado a lo largo de la Historia, un acto de comodidad sublime y, sobre todo, un despojarse de la angustia que puede generarnos el sabernos responsable absoluto de los propios actos y, por tanto, dueños de la propia libertad. Los existencialistas, y en especial Sartre, lo dejó bien claro en alguna de sus obras. Vivir significa elegir y el tener que elegir nos angustia. Una manera de liberarnos de esa angustia es entregar a alguien sobrenatural la responsabilidad última de nuestro destino.

El “que sea lo que Dios quiera” que tantas veces hemos escuchado en bocas cristianas es una coartada con la que nosotros mismos pretendemos eximirnos de nuestra responsabilidad. El “que sea lo que Dios quiera” nos permite seguir insistiendo en nuestra dieta suicida y en nuestros hábitos poco saludables incluso después de haber recibido algún toque de atención de nuestro médico de familia. Como si el infarto sobrevenido en gran parte por un consumo abusivo de grasas saturadas y azúcares refinados pudiera achacarse, finalmente, a la voluntad de ese dios que, desde su trono celestial, rige con mano de hierro los destinos de todos y cada uno de nosotros.

En cierto modo, ese “que sea lo que Dios quiera”, ese eximirse de la propia responsabilidad para ceder la gestión de nuestro futuro al dios de la religión que, por tradición familiar, nos ha tocado en suerte, viene a ser un acto semejante al de fiar nuestros ingresos futuros a la compra de un décimo de lotería.

Más vale técnica que azar

Lógicamente, y pese a aceptar la existencia del azar y la suerte, y pese a que no nos queda más remedio que hacer examen de conciencia y reconocer que cada cual tenemos nuestras propias creencias y que solemos salir a la calle cargando con nuestras propias supersticiones, no vamos a aplaudir un comportamiento así ni vamos a tomarlo como ejemplo de lo que debemos hacer para llevar a buen puerto el barco de nuestra vida. Si navegamos hacia Nueva York, mucho mejor será permanecer con los ojos bien abiertos que confiar en que una mano divina maneje el timón de nuestra nave para, de ese modo, evitar los icebergs que pueden salpicar su derrota. Del mismo modo, si queremos descubrir la vacuna del VIH, mejor será echar muchas horas en el laboratorio y hacer mil y una pruebas que confiar en que una mañana despertaremos sintiendo en nuestro oído el susurro de una voz que nos irá dictando la fórmula de la misma.

Y esto, que sirve para tantas cosas en la vida, sirve también para ligar. O para intentar hacerlo, al menos. Después de todo, del mismo modo que nadie puede asegurarnos que nuestro jugador preferido, por exquisita que sea su técnica, vaya a meter todas las faltas directas que chute a lo largo de la temporada, tampoco podemos asegurar que el dominio de las diferentes técnicas de seducción nos va a garantizar un ligue. Pero de asumir la imposibilidad del éxito garantizado a abandonarse en exclusiva en brazos de la suerte a la hora de ligar media todo un abismo. De eso estamos seguros. Y también lo estamos de que el camino más directo hacia el fracaso no es otro que el de confiar en la simple acción de la suerte para alcanzar el éxito. Por eso venimos dedicando en este blog tantos artículos a proporcionar consejos sobre cómo mejorar nuestra técnica para ligar: porque, pese a asumir la existencia del azar y, en gran medida, la de la suerte, creemos que la posesión de una buena técnica para ligar ayuda de manera determinante a aumentar nuestras posibilidades de éxito. Seguro que si entrenamos el chute a portería metemos más goles que si no lo entrenamos, ¿no crees?

Ideas científicas para ligar

Hay una serie de científicos o de equipos de investigación de diversas universidades (sí, las universidades también se ocupan de estudiar cosas útiles) que se han dedicado a proporcionar lo que podríamos denominar ideas científicas para ligar más. Veamos cuáles son algunas de esas ideas:

  • Una de las ideas científicas para ligar es la siguiente: las personas que ya han mantenido algún tipo de relación sentimental acostumbran a ser más deseadas que aquéllas que no han mantenido relación alguna. O eso, al menos, es lo que dice un estudio realizado en 2014.
  • Las personas altruistas son más atractivas, ligan más y tienen más sexo que las no altruistas, Universidad de Nipissing (Canadá) dixit. Así que ya lo sabes: si quieres poner en práctica esta idea científica para ligar ve buscando cuanto antes a qué ONG te apuntas. Elige bien una que cuadre con tus preocupaciones. Te damos varias ideas: Médicos sin Fronteras, Unicef, Fundación de Ayuda a los Animales, Greenpeace, Fundación Vicente Ferrer…
  • Intenta controlar tus niveles de estrés. El hombre estresado resulta menos atractivo para la mujer que el hombre que aparece relajado ante los demás, según indica la escocesa Abertay University a partir de un estudio realizado en el año 2010. ¿Y al revés? ¿Es también más atractiva la mujer relajada que la mujer estresada para el hombre medio? Pues sí, exactamente igual. En este caso, es un estudio realizado en 2013 quien sostiene esta tesis.
  • Otra buena idea científica para ligar es la de dejar de ir de Bogart o de Bruce Willis por la vida. O, dicho de otro modo: no te hagas el duro. Para ello deberás dejar de creer que el tópico de que las mujeres prefieren a los tipos duros es cierto. Al parecer, la mujer prefiere al hombre que sabe conversar y que no muestra miedo alguno al compromiso. Así, el hombre sensible tendría algo más ganado en el terreno de la seducción que el hombre que, ante la conversación femenina, muestra la expresividad facial de Steven Seagal o Chuck Norris. ¿Quién es el responsable de esta idea científica para ligar? ¿A quién hacemos responsables de que la chica dura del barrio te pueda tomar por un pagafantas? A un grupo de investigadores de la Universidad de Bar-Ilan de Tel Aviv (Israel). Ellos fueron los que esbozaron, hace varios años, esta idea científica para ligar
  • Otra idea científica para ligar que debes tener en cuenta si quieres mejorar tu imagen y, de ese modo, aumentar tus posibilidades de triunfo a la hora de ligar es la de dormir bien. Esto, en cierto modo, parece obvio. Mejor mostrarse sano que no dar una imagen de hombre enfermizo o, cuanto menos, maltratado por la vida. Si bien las ojeras (pese a no resultar atractivas) pueden proyectar la imagen de una persona con una intensa vida nocturna (lo cual, a algunas mujeres, puede resultarles atractivo), ¿quién va a sentir un escalofrío de deseo contemplando la imagen boquiabierta de un hombre que, sentada frente a una, no para de bostezar?
  • El aparecer ante la persona que quieres seducir como una persona con poca iniciativa y tendente a la pereza no es, sin duda, la mejor manera de venderse. Es mucho mejor parecer siempre dispuesto a emprender nuevas actividades. Ésa es la principal idea científica para ligar obtenida de los resultados del estudio realizado por un equipo de investigadores de la University of Wisconsin-Madison.

Como ves, son varias las ideas científicas para ligar que debes tener en cuenta si quieres mejorar tu técnica para ligar. Puedes intentar ponerlas en práctica mezcladas con otras que te hemos venido dando en diferentes artículos de este blog o bien puedes besar un crucifijo y santiguarte antes de echarte al ruedo musitando aquello de “que sea lo que Dios quiera”. Allá tú. Nosotros, como te hemos dicho, respetamos todas las creencias. Incluso aquéllas que parecen absolutamente descabelladas a la hora de ligar.


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