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Huye del ruido

En ese momento te la juegas. Has conseguido una primera cita, o una promesa de primera cita, y tienes que elegir a dónde ir. Elegir un lugar u otro puede determinar el éxito o el fracaso de la cita. Siempre, claro, se puede recurrir al socorrido recurso de ir al cine; pero siempre es preferible dar a esa primera cita un toque personal, un “algo” que permita a la persona con la que nos citamos sentirse especial y tener la seguridad de que hemos pensado en sus gustos a la hora de proponer el lugar en el que citarse.

Ése, precisamente, el de pensar en el otro, es el primer consejo que hay que tener en cuenta cuando queremos seleccionar un lugar para la primera cita. ¿Cuáles son los gustos de esa persona con la que queremos citarnos? ¿Cuáles son sus aficiones? ¿Cuáles son sus fobias? Citarse en un lugar en el que concurra alguna de éstas últimas es casi, casi, certificar el fracaso de nuestro intento de seducción.

Otro consejo que puede ser muy útil a la hora de seleccionar un lugar para la primera cita es la de evitar prepararla de manera unilateral. Es decir: contar con la participación de la otra persona para planificar esa primera cita. Al planificar juntos la cita se consiguen dos objetivos. Por un lado se reduce la posibilidad de que se vaya a un lugar que no resulte del agrado de la persona con la que queremos citarnos. Por el otro, se fomenta la realización de actividades en común, lo que sirve para conocerse mejor y, al mismo tiempo, para estrechar los lazos con esa persona a la que, definitivamente, queremos seducir.

Por otro lado, hay que recordar siempre que el objetivo principal de una primera cita es poder conocerse mejor. Esto, ¿qué implica? Que hay que buscar un lugar en el que se pueda mantener una conversación. El cine o el teatro sólo servirán si después se va a otro sitio en el que, ahí sí, se pueda hablar sin molestar a nadie. La discoteca, por motivos obvios, queda descartada también de nuestras opciones a la hora de seleccionar un lugar para una primera cita. Demasiado ruido. A la discoteca puede irse antes de recogerse, tras haber estado un tiempo juntos y dialogando.

Las cafeterías son una buena opción para una primera cita. La cafetería ofrece un ambiente íntimo y la posibilidad de quedar a casi cualquier hora del día. También sirve el bar, claro, pero la cafetería puede proporcionar un ambiente más tranquilo. Si se desea algo más personal que una cafetería, el restaurante puede convertirse en el lugar ideal para que se produzca esa primera cita.

El restaurante, valor seguro

Una vez decididos por el restaurante como lugar propicio para nuestra primera cita, hay que pensar en el tipo de restaurante que vamos a escoger para que dicha cita tenga lugar. Un consejo a tener en cuenta es el de elegir un restaurante con menú variado. Imagina por un momento que llevas a tu cita a comer sushi y que ella detesta el pescado crudo.

Entre los restaurantes que ofrecen un menú variado hay que desechar los restaurantes tipo buffet. Estos restaurantes te obligan a levantarte a buscar el plato, lo que puede interrumpir una conversación en el momento más inoportuno para tus intereses. Además, el hecho de que los comensales se levanten a buscar sus platos implica que el ruido ambiental puede ser, en los restaurantes tipos buffet, bastante elevado. Esto, lógicamente, no juega a favor de la intimidad ni de la conversación relajada con esa persona a la que, aprovechando nuestra primera cita, queremos conocer mejor.

Informarse por conocidos, buscar información en las redes sociales o guiarse por la propia experiencia es siempre de utilidad a la hora de escoger un restaurante para una primera cita. Será importante que el restaurante tenga una buena atención al cliente (el servicio es determinante a la hora de valorar un restaurante) y, sobre todo, que se pueda reservar mesa por anticipado. Te ahorrarás el bajón que siempre supone el llegar a un restaurante y que éste esté lleno.

Si sabes de un restaurante pequeño, sencillo, familiar e íntimo (una iluminación tenue puede ayudar a crear ese ambiente íntimo que invita a la cercanía y a la intimidad), opta por él. Él será, muy probablemente, la mejor opción a la hora de escoger un restaurante para la primera cita. Eso sí: que no sea un restaurante en el que suelas comer demasiado a menudo. Piensa en la incomodidad que podría suponer para tu cita el que se produjera ante tu mesa un más o menos largo desfile de personas que aprovecharan la ocasión para saludarte.

Algo que no hay que hacer nunca es buscar un restaurante que no sea accesible a la economía de cada cual. No hay que darse el pisto eligiendo para la primera cita un restaurante caro sólo por impresionar a la persona a la que queremos seducir. Si hacemos eso crearemos unas expectativas que después no podremos mantener. Intentar aparentar lo que no se es siempre acaba trayendo consecuencias negativas. También en el terreno de la seducción. O sobre todo en ése.


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