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La mujer quiere sentirse a gusto de su hombre

La cuestión es que si eres un buen chico, la mujer experimenta sensaciones de comodidad a tu lado. Además de placer suave y, tal vez, un poquito de aburrimiento. La clave de todo es que ella tenga estados emocionales variados.

Si ella experimenta una sensación de comodidad, disfrute del momento. Pero en este caso, sólo podrás terminar siendo su amigo o su hermano mayor o su terapeuta (este último sería lo peor de los tres casos). Sin embargo, si ella experimenta sólo deseo o lujuria hacia tu persona, ella se asustará ya que no hay seducción entre vosotros.

El problema con el buen chico es que ella, sólo recibe las emociones apagadas. El problema con el chico malo es que sólo recibirá los estados salvajes, pasionales y de deseo únicos y será el chico malo quien deba jugar a esa carta muy bien.

Tenemos que aprender a crear un equilibrio en esos estados, una combinación única y especial, una receta que conseguirá que ellas se abran las piernas, siendo feliz y abriendo su corazón y más cosas, relacionadas con el amor.

Dime que preguntas y te diré cómo eres

Haremos preguntas diferentes a lo largo de estas líneas. Permite que te diga que las preguntas que tú te haces, consiguen estructurar el tipo de pensamiento que puedes hacerte y hasta dónde se puede llegar a pensar en un tema en cuestión. Eso, a la vez, determinará las opciones de comportamiento que tienes. Lo que realmente necesitas es ver las preguntas que te haces tú mismo.

Algunos de los mayores avances en el pensamiento humano, la ciencia y el progreso suceden porque la gente tiene preguntas diferentes. La gente toma las cuestiones comunes y se preguntan: "¿Qué pasa si no son verdad?"

Cuando el genio Albert Einstein creó la teoría de la relatividad, la suposición más común, por aquel entonces, era que no existían las velocidades finitas. Podrías acelerar y acelerar y siempre habría una referencia. El espacio era como un lienzo en blanco.

Einstein dijo: “espera un minuto. ¿Y si eso no es verdad? ¿Qué pasa si no hay puntos fijos de referencia? ¿Qué pasa si hay una velocidad finita en el universo y esa es la velocidad de la luz y todo lo demás vino de eso?”

Quiero que empieces a analizar un conjunto de preguntas acerca del tema de mujeres. Al hacer esto, comenzarás a ver las viejas preguntas que tenías en la mente como un atasco que se puede limpiar. Es normal que te hayas cabreado cuando primero aprendes las preguntas tóxicas y al ver cómo el lío en el cerebro que tenías te tenía completamente engañado.

Entiendo tu enfado, pero pon de lado la irritación que llevas dentro y aprende a hacerte preguntas diferentes. Abre esta posibilidad en tu mente y elimina las preguntas tontas: ¿cómo podría invitarla a salir? ¿Qué podría hacer para que se fijara en mí y conseguir que saliera conmigo? ¿Dónde debería llevarla? ¿Cuándo debo preguntárselo? ¿Y si no le gusto? ¿Qué pasaría si no tuviera suerte? ¿Y si la tengo? ¿Voy a tener suerte?

Esas preguntas tontas realmente no te van a ser útiles. Vamos a ir punto por punto, a través de mis experiencias, para ver que podemos mejorar. Quiero que mejores en esto.

Primeramente, debes asumir que “esas” son preguntas tontas y te tienes que centrar en tu comportamiento. Se trata de lo que se hace y en lo que se consigue al hacerlo, dejando atrás las emociones.

En este preciso momento, detrás de la puerta de tu casa, está esperando una mujer. Esa puerta es el escollo que te impide conocerla y tener una bonita experiencia con ella, por eso vamos a luchar y a derribar esa maldita puerta. Imagina que justo fuera, hay una dama dejando caer su espada antes de que él entre en batalla.

Otro supuesto es que en una fecha destacada, en donde una tercera parte es la que organizará el entretenimiento, comida o los regalos o, digamos, algún tipo de distracción, es la mejor manera de conocer a tu futura pareja. Puedes preguntarte: ¿qué más hay? Cómo estás programado a tener la mente cerrada sólo pensarás en eso. Para no meter la pata, tienes que plantearte que hay mucho más.

Otro supuesto caso es que las preguntas que nos hacemos no suponen que tengamos que ser el suplicante: él tiene que buscar a la mujer, él tiene que invitarla a salir, él se tiene que preocupar acerca de si ella lo va a rechazar, él tiene que preocuparse de cómo tendrá que conquistarla.


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