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Trucos para ligar

En el amor, como en la guerra, todo vale. O casi todo. El fin acostumbra a justificar todos los medios cuando se trata de conseguir a quien creemos que es el amor de nuestra vida. ¿Y en el ligar? ¿También en el ligar vale todo? Aproximadamente también. O así debería ser para todos aquellos que salen de caza pensando en una relación perdurable en el tiempo y no en la típica aventura que no llega más allá del revolcón apresurado y del si te he visto no me acuerdo. Después de todo, ¿quién nos dice que esa persona a quien queremos seducir no puede convertirse en el amor de nuestra vida? Sin lugar a dudas, esa respuesta sólo la dará el tiempo. Es él quien, aunque suene a tópico, da y quita todas las razones y es él quien redacta el argumento de todas las historias de amor. Para hacerlo, sigue aquel esquema narrativo que nos enseñaron en la escuela y que se resumía en aquello de planteamiento, nudo y desenlace.

El caso es que sí, en el ligar todo o casi todo vale: las horas de gimnasio y sudor, la búsqueda de la ropa y los complementos perfectos con los que adornarnos, la elección de un perfume arrebatadoramente seductor, la insistencia terca e inasequible al desaliento, la obsequiosidad casi empalagosa, la insidia vertida sobre los competidores, la teatralidad y el fingimiento, la risa y la sonrisa, la memorización exhaustiva de la lista de cines y restaurantes de la ciudad a los que poder ir a cenar con la persona elegida… Cualquier sistema es bueno siempre que consiga su objetivo. Y el objetivo no es otro que conseguir la pieza anhelada.

Al igual que hace el cazador, el seductor parecerá camuflarse con el paisaje, pero su verdadero arte se basará en el reclamo y en el uso que de él haga para atraer hacia sí a la incauta presa. Ésta, cautivada por el canto de alguien de su especie, acudirá a la llamada del reclamo. Cuando se dé cuenta de que todo era una ilusión ya será demasiado tarde para ella. Habrá caído en manos del cazador. Y habrá sido por culpa de la ilusión. O, mejor dicho, del efecto que la ilusión habrá causado sobre ella.

Ligar e ilusionismo

La creación de una ilusión es una de las tácticas propias del acto de ligar. El enamoramiento, en cierto modo, es una de las más claras manifestaciones de la ilusión en estado puro. ¿Y qué mayor dosis de ilusión que la que encierra la magia? No en vano, uno de los nombres con el que se conoce la magia es el de ilusionismo. Si eso es así, ¿por qué no emplear la magia para ligar?

Este mismo planteamiento se hizo el ilusionista Txema Gicó. Se puso manos a la obra y, a partir de ahí, recopiló cuarenta ejercicios de magia que, con el título de Magia para ligar, editó en 2012 la editorial Ediciones Nowtilus. La idea de Gicó es sencilla: los principios del ilusionismo son muy aptos para aplicarlos a la vida y para, gracias a ellos, poder interactuar más y mejor con los demás. Esa interacción, al fin y al cabo, es fundamental para que pueda producirse el acto de ligar.

Los principios del ilusionismo se fundamentan en algo muy sencillo: los mecanismos de funcionamiento de la mente humana. Conociéndolos, podemos sembrar datos en el cerebro de la otra persona para generar ideas y, lo que es más importante, podemos controlar su atención. Una vez fijada la atención, el paso más difícil para ligar ya ha sido dado. Nos hemos diferenciado del fondo y nos hemos convertido en objeto de atención. Hemos activado el reclamo y el reclamo ha funcionado. La persona a quien queremos cazar ha acudido a él.

Pero ligar no es sólo explicable desde la imagen de la caza. Ligar es también entregar algo de fantasía a esa persona con la que se quiere ligar. Es inyectarle una ilusión. Es generar sensaciones en esa persona. Es saber comunicarse con ella. Todo ello puede conseguirse a través de la magia.

Quien no quiera libros puede optar por cursos presenciales. Ya hemos visto en algún post de este blog cómo, cada vez más, se están multiplicando los seminarios y cursos para ligar de todo tipo. Entre ellos, también se ofrecen cursos de magia para ligar. Estos cursos pueden tener diferente duración o intensidad (desde cursos de magia para ligar intensivos a cursos más extensos), pero en todos ellos se tiene en cuenta la salida práctica. Después de todo, el momento de la verdad llega cuando se pone en práctica el juego de magia, cuando se ejecuta. Dependerá de la habilidad del mago que se consiga atraer suficientemente la atención de la persona a conquistar. No hará falta poseer la genialidad como mago de Juan Tamariz para triunfar con la magia para ligar. El hecho de no ser Juan Tamariz se compensará, seguramente, con otras virtudes u otros atractivos, incluso físicos. No hace falta recordar que el bueno de Tamariz nunca ha figurado en la lista de los hombres más atractivos del país.

Seguramente ha sido basándose en los principios de Txema Gicó que el Concelho de Ourense ha decidido promover, entre una serie de actividades relacionadas con la salud, un taller de magia para ligar. Sin duda, el ligar es positivo para la salud. Muy positivo. Claro que todo sea que, en breve, las calles de Ourense se llenen de aprendices de seductor que, haciendo honor a Casanova, usen el más viejo truco de magia de los casanovas que en el mundo ha habido: el de echar un polvo y desaparecer.


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